TDAH: detección e intervención

TDAH: detección e intervención

El TDAH, siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, es un trastorno de carácter neurobiológico en la infancia, el cual implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad.

El TDAH se considera como un trastorno heterogéneo con diferentes subtipos, debido a las distintas combinaciones de los diversos factores. No obstante, se ha identificado que las causas del TDAH se deben a factores genéticos, que constituye al 76%, y factores ambientales como pueden ser traumatismos craneoencefálicos en la infancia, infecciones del sistema nervioso central, prematuridad, bajo peso en el nacimiento o ingesta de tóxicos como alcohol o tabaco durante el embarazo.

Las características principales del alumnado con TDAH son las siguientes:

a) Déficit de atención: presentando escasa atención sostenida, o persistencia en la realización de tareas. Dicho de otra forma, dificultades para mantener la atención durante períodos de tiempo razonables.

b) Hiperactividad-hiperkinesia: suelen presentar una excesiva movilidad, inquietud constante, infatigables, y aparentemente innecesaria para lograr los fines que desean. Esto afecta en gran medida a sus aprendizajes, sobre todo los que implican un componente cognitivo por el déficit en atención sostenida. Con frecuencia también muestran impulsividad.

c) Retrasos en habilidades cognitivas: Suelen carecer de habilidades en estrategias de solución de problemas, manifestando mucha menos fluidez y flexibilidad cognitiva, tratando de resolver la situación o tarea de forma rápida y poco reflexiva. Con frecuencia, muestran una memoria a corto plazo disminuida, afectando frecuentemente a la comprensión de instrucciones y a su ejecución.

d) Deficiencia en el control de las emociones: suelen mostrarse como alumnos menos
“maduros”, infantiles, rápidamente alterables, y fácilmente frustrados por los acontecimientos.

e) Torpeza motriz: suelen mostrar dificultades en motricidad fina.

f) Memorización: suelen presentar dificultades en tareas que impliquen memoria de trabajo y memoria a largo plazo.

g) Variabilidad o inconsistencia temporal: aparecen fluctuaciones constantes en su rendimiento, yendo desde completar sus tareas de una manera rápida y correctamente, a realizarla de una manera pobre, con poca precisión, y con relativa incorrección.

h) Problemas de rendimiento académico: con frecuencia aparecen retrasos y fracasos escolares, ya que las carencias anteriores conllevan aprendizajes incompletos y/o incorrectos de habilidades básicas para un adecuado rendimiento académico.

i) Problemas de adaptación social: fundamentalmente por el déficit en la adquisición de habilidades cognitivas que les permitan regular su comportamiento.

j) Déficits de autoconcepto, autoestima y asertividad: como consecuencia de la acumulación crónica de frustraciones y castigos, que suelen ir en su mayor parte dirigidos a su persona, más que a su comportamiento inadecuado, debido al modelo socio-educativo de nuestra cultura.

k) Problemas emocionales: con frecuencia, suelen mostrar indicadores de ansiedad y estrés, junto a escasa asertividad y bajo autoconcepto y autoestima.

La labor del profesor consiste en reducir al mínimo las distracciones, ayudando a los niños a concentrarse y por lo tanto a aprender.

No existe una única forma de ayudarles a concentrarse, por lo que el profesor necesitará un tiempo para dar con soluciones eficaces para cada caso. Cada niño es único, y por lo tanto no existe un criterio único que determine lo que mejor puede funcionar con cada uno.

En este documento encontraréis más información acerca del TDAH y los distintos métodos que los docentes pueden utilizar en sus clases para ayudar a los alumnos que padezcan este trastorno.

 

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